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El precio a pagar para que el país despierte - Ana Miruna - SVE en España

Hola chicos, acabo de finalizar mi viaje por el sur de España y justo llegar a las 8:30 a Gijón para empezar a trabajar a las 9:00. No muy fresca, no muy despierta pero intento sobrevivir. El viaje fue genial y mientras yo disfrutaba mi tiempo en todas estas preciosas ciudades algo malo ocurrió en mi país, una tragedia que afectará Rumanía por muchos años a partir de ahora.

 

No sé si escuchasteis/leísteis/visteis las noticias recientemente, pero en Bucarest, ciudad en la que he vivido toda mi vida, hubo un incendio en una discoteca y 27 personas murieron al momento, más de 150 fueron al hospital y otras 200 resultaron heridas. Esto ocurrió el pasado viernes 30 de octubre y se convirtió en una de las tragedias más importantes a las que ha tenido que enfrentarse Rumanía.

Todo comenzó durante un concierto de una banda rumana de rock llamada "Goodbye to Gravity", nada relacionado con Halloween, nada pijo, solo una banda que quería promocionar su nuevo álbum y ofertaba un concierto gratuito. Los asistentes no eran "rockeros de heavy metal", sino gente que no tenía otra cosa que hacer un viernes por la noche, gente joven que quería apoyar a su banda favorita y a la buena música local. Solo estuvieron en el momento equivocado en el lugar más inoportuno.

Ahora bien, ¿cómo empezó todo? Por un fuego artificial. Durante una de sus canciones, la banda tenía sobre el escenario una especie de espectáculo pirotécnico muy sencillo que desgraciadamente encendió uno de los pilares del club cerca del escenario. ¿Por qué tan fácil? Porque al parecer los dichos pilares contaban con revestimiento espumoso para la insonorización el cual justo días antes había sido limpiado con un producto químico que facilitó notoriamente la propagación instantánea del fuego. Así que, básicamente, todo se convirtió en un insoportable infierno en cuestión de segundos, no dejando margen de reacción a los asistentes. Y para hacerlo todo un poco más imposible, el club no era más que una vieja factoría rehabilitada, estaba completamente hecho de metal y solo contaba con una salida situada en un área de difícil acceso por coche. ¿Resultado? Los pobres fans se encontraron bloqueados en una gran bola de fuego, empujando desesperadamente unos a otros para poder salir por la única puerta habilitada para ello ,mientras que el fuego fue consumiendo el interior del club como si estuviese hecho de papel provocando además un gas tóxico para sus pulmones . Después de un corto espacio de tiempo, el tejado cayó sobre los asistentes bloqueándoles a la entrada aún más sus opciones de supervivencia. Algunos consiguieron salir airosos del infierno, otros volvieron para intentar salvar la vida del resto perdiendo la suya propia, otros murieron intoxicados y otros lo hicieron aplastados y pisados mientras, ¿cómo no?, otros muchos murieron completamente quemados. La escena en el interior y exterior del club era completamente digna de una película de terror. Muchas ambulancias vinieron pero se vieron sobrepasadas por la situación, no había espacio suficiente para la atención a los damnificados y el personal sanitario era igualmente insuficiente. Ellos intentaron como pudieron salvar a la mayor cantidad de personas posibles, tratando a su vez de no entrar en pánico ante tal suceso terrorífico, sus rostros estaban invadidos por las lágrimas y desesperación. Mientras, las víctimas se encontraban desfiguradas, sin pelo o ropa, suplicando por aire, agua, sujetando a los doctores y sanitarios, entrando en las ambulancias en un intento desesperado de salvar sus vidas. La prensa presente en el lugar no grabó, no tomó fotos, hicieron uso de su instrumental fotográfico para iluminar el lugar para los doctores intentando ayudar todo lo que pudieron. Los heridos fueron enviados a hospitales de toda Bucarest y familiares y amigos no sabían quién estaba herido y en qué grado lo estaban, quién había muerto y quién estaba en qué hospital. Fue la más larga y terrorífica noche para Rumanía. Padres de todo el país llamando a sus hijos; gente llamando a sus hermanos/as, amigos, compañeros de trabajo... ¿estaban a salvo? ¿Estaban en ese club? ¿Heridos? ¿Sabían ellos si los otros estaban bien? ¿Qué pasaba si alguien no respondía al teléfono?

La lista de víctimas mortales no fue publicada hasta la mañana siguiente y aun había personas irreconocibles por las quemaduras. Llevó unos días a publicar la lista de los heridos, algunos de ellos con sus cuerpos quemados al 30, 50, 70 % y la mayoría con infecciones en sus pulmones provocados por la inhalación de gases tóxicos las cuales no hacen más que aumentar las posibilidades de que sus cuerpos colapsen en cualquier momento.

Ahora, una semana después de la tragedia, hay gente aún muriendo....cada día.... más y más (Sábado unas 13). Su situación es realmente inestable, por un momento pueden parecer recuperados pero instantáneamente pueden sufrir un ataque de corazón y morir.

  

Muchos países en toda Europa ofrecieron su ayuda para acoger pacientes: Holanda, Bélgica, Inglaterra, Israel, Austria, Noruega, etc. Pero algunos de ellos no consiguieron llevar a cabo con éxito el transporte de víctimas. En Holanda, las dos víctimas que transportaron murieron poco después del aterrizaje; un vuelo a Suiza tuvo que regresar porque el paciente empeoró considerablemente muriendo al poco de su vuelta. 12 pacientes tienen planeado ser transportados con un avión especial de la OTAN a Inglaterra y Noruega, pero solo 10 se encuentran lo suficientemente estables para coger el vuelo.

Es todo un desastre, una bomba de relojería, cada momento es crucial y cada segundo puede significar una nueva muerte. E incluso los pacientes que están estables tendrán que lidiar toda su vida, no solo con las secuelas físicas sino también con las afecciones emocionales que la tragedia les ha dejado. Y aparentemente cualquiera que haya inhalado incluso un poco de gas tóxico se verá afectado toda su vida y tendrá una esperanza de vida corta.

Perdimos médicos, científicos, estudiantes de ingeniería, perdimos padres, doctorados, periodistas, fotógrafos, voluntarios, estudiantes de Eramus de países como Italia, España y Turquía así como otros que están luchando por sobrevivir. La banda "Goodbye to Gravity" perdió su batería y dos guitarristas.

La gente reaccionó; millares donaron sangre, dinero e incluso piel. Muchas organizaciones, empresas y cadenas de televisión recaudaron fondos para ayudar a las víctimas y sus familiares; también se ofrecieron servicios gratuitos como transporte, hospedaje, apoyo psicológico y más. Todo el mundo se encuentra apoyando a las víctimas y familiares. Todos están enfadados y heridos y enrabietados y quieren que alguien pague por lo sucedido.

  

 ¿Por qué sucedió todo esto? Porque la gente no obedece a la ley y no hay castigo para los infractores, así como muchos estamentos de gobierno son corruptos y subestiman los elementos cruciales que pueden dañar a la gente.

Sí, el club no contaba con autorización para acoger a 400 personas, no tenía suficientes salidas de emergencia, no contaba con medidas de seguridad, ni con extintores de fuego, ni hablar de aspersores, nada... pero no sería un gran problema si solo fuese un caso aislado, pero no es así en absoluto. Y esto es lo que más asusta a la gente. La mayoría de clubs, escuelas, espacios públicos y privados en Rumanía no alcanzan las medidas mínimas de seguridad. Por la ausencia de una legislación rígida y severa, casi todo el mundo se encuentra en peligro. Rumanía estaba dormida hasta ahora y tristemente se necesita una tragedia como esta para despertar. La gente no quiere dejar a sus niños ir al colegio sabiendo que si algo malo pasa, seguramente no volverán a casa; no piensan permitir ponerse ellos mismos y amigos y familiares en peligro a causa de un sistema corrupto. No están dispuestos a vivir en un país con insuficiente equipo y personal médico. ¿Qué pasaría en caso de un incidente mayor o un terremoto? Ellos están molestos y salieron a la calle para mostrar su descontento. Cada día desde la tragedia, miles de personas están protestando y demandando castigos y cambios. Miles de protestantes en otras ciudades de Rumanía han apoyado la iniciativa de la capital, tales como Brasov.

Ellos son la nueva generación preparada para cambiar las cosas, lista para pelear por una mejor Rumanía. Esta gente no tiene simpatías políticas, sólo están alimentadas por la inoperancia política y administrativa que gobierna el país. Esta gente ha mostrado su poder por primera vez a través de las redes sociales, cuando ayudaron a Klaus Iohannis a ganar las elecciones presidenciales, después de que el gobierno de Victor Pont mostró un profundo desprecio a los votantes en el extranjero. Están utilizando las redes sociales como su principal herramienta de difusión informativa, así como medio necesario y básico para la motivación de actuación de la nueva generación, la cual no debe permitir que nada parecido vuelva a ocurrir nunca jamás.

  

Hasta ahora, solo 3 de los dueños del club han sido detenidos y enviados a la cárcel mientras que el primer ministro se dimitió. ¿Qué será lo próximo? Tengo realmente la esperanza de que la gente no se rinda, no abandone su lucha hasta que tengamos los cambios de los que Rumanía necesita. No podemos permitir que la corrupción se aproveche de nuestro país; no podemos permanecer así nunca más. Quiero estar orgullosa de mi país y mi gente. Este es el momento adecuado para hacer un cambio para lo mejor y espero un futuro mejor, más limpio y más seguro.

Por ahora, tenemos oficialmente 46 fallecidos y otras 83 personas se encuentran aún hospitalizadas en Rumanía y otros países, 2 chicas murieron ayer... Solo queda rezar por las víctimas y lo mejor para ellas. Mis pensamientos están con mi país....

 

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