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Blog Tisnov en la cuarentena, cuando uno observa en mundo trás una ventana- Maria Rumbero desde Rep. Checa

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                Tras las navidades volvimos a la nevada y fría República Checa con muchos planes.  Todo paso demasiado rápido, o quizás la quietud y espera que vivimos ahora nos hace ver los meses atrás como recuerdos de hace mucho tiempo.

                Imagino que en un año veré todo esto desde otra pespectiva y espero para entonces haber aprendido mucho, pero ahora me cuesta pensar en los meses previos, fueron apenas dos meses hasta que todo empezó. Dos meses de viajes a la nieve, de vivir nuevas experiencias. Aunque parezca mentira jamás había visto nieve de verdad, ni jugado con ella, ni hecho un muñeco de nieve o un ángel. Nunca había usado un trineo, y quizás no lo haga más pues la experiencia terminó con varios moratones.

 

                También fueron meses para conocer a mucha gente nueva, los cafés de español, charlas que haciamos en el pueblo para todo el que quisiera venir, parecian tomar cuerpo. Todo febrero fue un gran viaje, visité a mi familia en Reino Unido y decidí volver viajando a través de Europa, puesto que mis experiencias con aviones habían dado solo problemas. Por otra parte, también comencé a tener nuevos hábitos, a ser mas consicente y ecológica. Fuese como fuera, crucé Alemanía, con un pequeño desvio hacía Copenhagen, por fin visité Cristiania. Un sueño mas que borrar de la lista. Finalmente llegamos a la República Checa justo para el second metting y reunirnos con otros voluntarios que no veiamos desde Navidad.

 

                Fueron días bonitos, llenos de fotos, casí sin horas en el reloj. Parecia que iba ser así siempre, o mejor, el ''buen´´ tiempo volvía y teniamos muchos planes para la primavera, la tan deseada primavera. Pero no. Un virus, algo aparentemente tan simple como un gripe, que en este invierno yo conocí varias veces y jamás me había detenido. Al principio eran todo bromas, a día de hoy siento que en este país aún no se lo han tomado en serio. Por suerte aquí parece un mal chiste, algo lejano que solo vivimos más de cerca los que tenemos familias lejos, los que hemos perdido a alguien

                Los días empezaron alargarse, las horas acumularse. De la cama al escritorio, pasando por el sofá y vuelta a la cama. Te haces un horario para intentar no volverte loca y sobre todo no olvidar cosas vitales como una ducha jaja. Se que dicen que debemos vestirnos todos los días y arreglarnos, pero simplemente tras unos días ya no apetece, y seamos sinceros, nunca me he arreglado mucho. Empiezas a pasar muchas horas en internet y arreplantearte si merece la pena seguir aquí. Muchos voluntarios se fueron de un día para otro.

                Pero no era nada fácil, cerraron las fronteras y solo podías salir para irte del país, pero a pie, cruzar la frontera a pie y pasar por un puesto de control donde te tomaban la temperatura. Las fronteras antes inexistentes aquí ahora parecen muros. La sensación de claustrofóbia es terrible. Ahora se que necesito vivir en un sitio donde vea el mar o lo sienta de alguna forma.

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   La cuarentena también hizo estragos a mi salud, tantas horas en casa, con calefacción aún hizó que mi piel se secase, he perdido varios kilos, debo ser la única que dejó de comer y empezó a hacer deporte para aliviar el estrés jajaja. Por suerte, aunque con mascarilla desde el principio, podiamos salir un rato a los bosques o montes cercanos. Lo bueno de vivir en un pueblo es que siempre tienes naturaleza cerca, nunca me arrepentiré de haber tomado esta opción, he averiguado que amo vivir en una zona rural. Así que todos los días esperabamos nuestro paseo como un condenado espera salir al patio de la prisión.

 

  Ahora parecen que las cosas vuelven a la normalidad, hemos visitado Brno, la ciudad mas cercana y si no fuera por las mascarillas parece todo normal. Pero aún no podemos ir a eventos, museos o viajar. Hemos mantenido las clases onlines, en mi caso español para niños y adultos pero poco más. Ahora el 25 volvemos a la escuela, con un protocolo que aún no he entendido. Nos queda un mes para hacer todas las actividades de arqueología que tenía preparadas. Es un poco desilusionante venir un año para un proyecto que parece ser no va a tener lugar realmente. Pero de todos modos estoy aprendiendo mucho, entre otros griego, con mi compañera de piso. Hay que sacar oportunidades para aprender en todas las situaciones por muy mal que vengan.

  Veremos como se desarrolla la nueva normalidad y el verano. Si podemos aprovechar los últimos meses. Es momento para empezar hacer planes, pensar si quedarse o volver a casa. Tengo un montón de planes, ahora solo queda ver si podemos realizarlos. Os ire contando sea lo que sea que me quiera dar el destino. 

 

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