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January on Lake Street - Pablo Sanz - Voluntariado en Croacia

Nunca me ha gustado el turismo. No me malinterpretéis, no es algo que me disguste, produzca aversión o, incluso, náuseas; es una actividad que, simplemente, no me llena.Me refiero al turismo convencional, a ese de visitar un lugar a X kilómetros de tu casa (los criterios para determinar dicha X son una función de parámetros subjetivos para cada individuo), haciendo un maratón a toda velocidad entre los lugares donde - dicen - ha ocurrido algún hito histórico. Los encuentro tediosos (aunque hipócritamente me encuentro envuelto en esta espiral una y otra y otra vez) y poco placenteros.

Lo que sí que me ha interesado siempre es conocer la vida de una ciudad, la verdadera habitabilidad del lugar. Es algo que con ese turisteo típico no puedes alcanzar a conocer, aunque nos empeñemos en autoengañarnos de que sí. Exempli gratia: vas a Berlín 3 días; ves la puerta de Brandemburgo, muy bonita y blahblahblah; crees que es algo increíble y podrías vivir ahí tranquilamente, que te gustaría verla todos los días. A los berlineses, en cambio, les importa bien poco el condenado monumento. No es lo que va a determinar tu bienestar a largo plazo. Es por eso, que voy a compartir con vosotros la parte que más me ha interesado siempre de una nueva ciudad: su habitabilidad.

- Como en toda ciudad, al menos en el mundo "occidental", la actividad socializadora por excelencia es acudir a bares, restaurantes y locales varios. La oferta es bastante variada (aunque un poco escasa para aquellos que vengan de grandes urbes como Madrid, Londres o Nueva York). El mayor problema, para mí, es el asunto del tabaco. Pese a que hay leyes antitabaco, nadie hace caso, por lo que en muy pocos sitios puedes salir y acabar la noche (o tarde, o mañana) sin apestar a humo. 

- Para moverte por la ciudad, es muy cómodo hacerlo a pie - la concentración en el centro ayuda- y, si no, el tranvía es bastante eficaz. Para largas distancias lo mejor es la bicicleta, con la salvedad de que la ciudad apenas está acondicionada para este medio.

- En lo que respecta al deporte, como ya mencioné en alguna entrada anterior del blog, no necesitas apuntarte a gimnasios o complejos privados. Tienen un parque, Jarun, conocido también como "el mar de Zagreb" debido a su gran lago, donde hay equipamiento diverso. Allí encuentras desde parques para hacer calistenia, una pista para correr de más de 10km o, incluso, instalaciones para deportes acuáticos como remo y piragüismo. El motivo es que se trata de un parque de carácter olímpico.

- Para entrar en contacto con  la naturaleza, los habitantes de Zagreb acuden al "único" sitio disponible. Es la montaña de Sljeme, a pocos minutos de la ciudad (un tranvía urbano te lleva hasta su falda), donde se puede practicar hiking, senderismo y, en invierno, snowboard y esquí. La pega es que, como ya he dicho hay pocas alternativas, por lo que la concurrencia de gente es bastante elevada.

- En cuanto a la oferta cultural, no tienen museos de renombre o similares. Los pocos que hay (antropológico, arqueológico, museo de ilusionismo) se pueden ver en menos de una hora. Sin embargo, adentrándose un poco en el corazón de la ciudad se pueden encontrar grupos literarios y artísticos de diversa índole.

Este es mi breve resumen de lo que te puede ofrecer la vida en esta ciudad. Si os interesa, ya sabéis.

Ciao.    

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