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5 cosas que no sabías sobre Hungría - Maria Menéndez - SVE en Hungria

Conocer un país a fondo es complicado, no solo porque en la mayoría de casos partes de ideas equivocadas (o incluso del puro desconocimiento, como era mi caso), sino también porque a partir de lo poco o mucho que sabes tienes que ir encajando ideas, experiencias y anécdotas  que progresivamente irán creando una imagen del país en tu cabeza. Una imagen que, por supuesto, es completamente subjetiva.
A pesar de la subjetividad, lo bueno de vivir en otro país es que te cuestionas mucho más las cosas, también disfrutas con aquellos pequeños detalles que caracterizan tu día a día en el país y que, para bien o para mal, ya forman parte de tu vida.
En el tiempo que llevo aquí ha habido muchas cosas que me han sorprendido, que me han molestado, que me han encantado o que, simplemente, me han parecido curiosas. Hoy quiero compartir cinco de estas cosas que seguramente no sabías sobre Hungría:

1) La vida al revés: Será por las horas de luz, será por los horarios laborales, será, será, ¿por qué será?...todavía no le he encontrado una explicación lógica a los horarios húngaros: prepárate para encontrar más de cincuenta personas en la estación de tren de una ciudad como Nyíregyháza a las cinco de la mañana y no te sorprendas cuando vayas a esa misma estación a las diez de la noche y creas que han desalojado la ciudad. De verdad, es normal. Lo raro es que también tendrás dificultades para encontrar gente en la calle a plena luz del día.

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2) El poder de un saludo...que no llega nunca: Triste pero cierto, si eres mujer en Hungría, olvídate de que te saluden. Así es, los hombres solo suelen saludar a otros hombres, pasando por alto a cualquier mujer que se encuentre en las inmediaciones. Una vez, vale. Dos veces, bueno... Pero cuando ya son cientos y no te acostumbras, hay que dar por sentado de que nunca llegarás a compartir esta "costumbre".

3) ¿Ropa ajena? ¡Bienvenida sea!: Si quieres ahorrarte un dinerillo más vale que te armes de paciencia para visitar un "turi" o tienda de segunda mano, no solo encontraréis la tienda llena -según cuándo decidáis dejaros caer por allí- sino una nueva forma de compra... ¿por qué comprar prendas sueltas cuando puedes comprar ropa por kilos? ¡Ánimo y a rebuscar!

4) Si quieren hablar, ¡dales conversación!: Los húngaros no son famosos por sus habilidades hablando otros idiomas (los españoles no nos quedamos atrás, dicho sea de paso), pero lo más curioso es que si un húngaro intenta hablar contigo, de poco te servirá decir "nem beszélek magyarul" (no hablo húngaro) o "nem értem" (no entiendo), porque en la mayoría de casos te seguirán hablando con el mismo tono y a la misma velocidad hasta que se cansan y se marchan. No te rindas, ¡algún día podrás corresponderles en esa conversación que tanto desean!

5) Las puertas de los trenes: Sí, has leído bien, las puertas de los trenes en Hungría son fascinantes pero, ¿por qué? Pues porque se pueden abrir antes de que el tren esté parado...cualquier alarmista obsesionado con la seguridad se echaría las manos a la cabeza, pero si tienes espíritu de Indiana Jones y te hace ilusión saltar de un tren en marcha...Hungría es tu sitio.

Confío en poder seguir compartiendo más experiencias y hechos curiosos en el futuro, pero por el momento...¡La aventura continúa!

Un saludo,

 

María

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