Para participar en el proyecto no es necesario tener manuales para cambiar. Existe la posibilidad de firmar un acuerdo en el que los usuarios se comprometen a devolver al final del curso los libros que se les hayan prestado. Es el caso de Leticia Pérez, inmigrante cubana recién llegada a España junto a su marido y a sus dos hijos, de 14 y 8 años. Supo del proyecto gracias a «un español que nos orientó y nos trajo hasta aquí» y le parece «una iniciativa perfecta, sobre todo para aquellos que tienen bajos recursos».
La familia, que ha llegado hace unas semanas y aún no ha encontrado trabajo, se muestra «muy preocupada por la educación de los muchachos» y agradece toda ayuda. Las familias gijonesas se gastan un buen dinero en la compra de material escolar. Los organizadores aseguran que el intercambio ahorra de media entre 250 y 300 euros a los participantes, cifra que varía según el número de libros que se consigan. Si toda ayuda siempre se agradece, en épocas de crisis, más.