David Villa fue uno de los tres invitados, junto con la alpinista María Jesús Lago (primera mujer española en subir el Everest sin ayuda de oxígeno) y Carlos Argüello (director de Studio C, creador de los trabajos de animación de la película «Las crónicas de Narnia»), a participar y contar su experiencia en la inauguración de los Encuentros de Juventud de Cabueñes, que esta edición ha batido las cifras de asistencia de años anteriores, con 218 participantes, a los que hay que sumar los asistentes a los talleres. En conjunto, alrededor de un millar de personas debatirán y pondrán en común ideas, pensamientos y experiencias en los próximos días con el objetivo de «construir alternativas y reivindicar» las necesidades de este sector poblacional. «En los últimos cuatro años ha habido un cambio radical en las políticas de juventud puestas en marcha, pero no nos conformamos. Queremos que ésta sea una nueva legislatura de cambio y transformaciones», alentó el director general del Instituto de la Juventud de España, Gabriel Alconchel. Su deseo encontró respuesta en boca de la representante del Principado. La consejera de Cultura, Encarnación Rodríguez Cañas, explicó que este año «se instó a la organización de los Encuentros a dar un ritmo nuevo, más dinámico, para conectar más con la realidad de nuestra juventud». Palabras que refrendó la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, quien destacó el carácter solidario y comprometido de una ciudad «que quiere conectar con los jóvenes», y, al igual que sus predecesores, agradeció el trabajo desempeñado por el Conseyu de la Mocedá de Gijón. Su presidente, Jordán Suárez, y Javier Igareda, del Consejo de la Juventud de España, también estuvieron presentes en un acto que contó con la presencia del creador de los Encuentros Internacionales de Juventud de Cabueñes, Nacho Quintana, al que un auditorio capitaneado por el popular Pachi Poncela dedicó un aplauso muy especial.

Asimismo, y antes de comenzar el acto de inauguración de los Encuentros, los asistentes guardaron un minuto de silencio como señal de duelo por el atentado perpetrado ayer en Santoña por la banda terrorista ETA.