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Cruzando el norte-Esperanza Fernandez-SVE en Alemania

¡Hallo zusammen! Aquí os contaré lo que me ocurrió en los meses de agosto y septiembre.

Pues bien, durante el mes de agosto solo trabajé dos semanas porque la primera la tuve libre y las dos últimas me fui de vacaciones. Durante esas dos semanas estuvimos haciendo los proyectos de las vacaciones en el circo. Cada semana venía un grupo de niños a las clases de circo y entrenaban la semana entera para hacer un espectáculo los viernes.

Durante la primera semana estuve a cargo de un niño con síndrome de Down y otro autista. Nunca había trabajado con niños con discapacidad y fue muy interesante. Pero también tuve que participar maquillando a los artistas para el show y estuvo de perlas para practicar alemán. Fue una semana super interesante para mí. La segunda semana me tocó entrenar a un grupo de niños y preparar un espectáculo con ellos en la cuerda floja. Me lo pasé muy bien porque también vino otra voluntaria de Polonia a hacer unas prácticas y fue genial poder hablar sobre la experiencia en otro país como voluntarios.

Pero lo mejor aún estaba por llegar. Cuando terminé el trabajo en el circo la última semana ya estaba de vacaciones y estaba convencida de que tenía que ser genial. Dos días después cogí un autobús a Berlín. Nos llevó casi medio día cruzar todo Alemania, pero cuando llegué a Berlín todavía era de día. Allí me reuní con unos amigos del primer seminario y estuvimos tomando algo. Además, la casa de mi amiga en la me quedaba estaba uno de los sitios más bonitos de Berlín en un bosque a las afueras y justo al lado de un lago. Estuve una semana en Berlín en la que aproveché a verlo todo, a visitar algún que otro museo y por supuesto a salir de fiesta. Berlín me enseñó muchísimo y fue impresionante y un lugar muy emotivo. No tengo palabras para describirlo porque siempre había sido mi sueño poder visitarlo algún día y por fin lo he cumplido. Ich liebe Berlin.

 

Tras mi semana en Berlín, me fui a Copenhague. Una parte del viaje la hice por barco. ¡Fue genial! porque no me lo esperaba y echaba mucho de menos el mar. Pasé tres días maravillosamente fríos después de la ola de calor en Karlsruhe y visité Christiania, el barrio alternativo de la ciudad.

 

Después de Copenhague me dirigí a Bremen y otros pueblos de Alemania. La ciudad de Bremen era muy interesante e histórica y realmente parecía sacada de un cuento. Eso sí, ¡hacía un frío terrible!

También en Kassel mi idea era moverme desde ahí a otros pueblos cercanos para visitar la ruta de los hermanos Grimm, pero los trenes eran increíblemente caros y así que volví a Karlsruhe por dos días para descansar y después me fui a Colonia para visitarlo unos días antes de mi segundo seminario, que tenía lugar allí. ¡E ir a Colonia fue otro viaje genial! La ciudad era increíble, dinámica y cosmopolita. Me recordaba en cierta medida a Berlín. Y cuando el fin de semana terminó me fui al seminario. El lugar estaba a las afueras de la ciudad, en un sitio de campo super bonito al lado de un bosque. Allí fue genial encontrarse con amigos del anterior seminario y conocer otra gente nueva y con historias super interesantes que compartir. Fue muy bonito y especial y además conocí otras tres voluntarias que están en mi ciudad y que ni siquiera conocía. ¡Fue una gran sorpresa!

También el segundo seminario estaba dirigido para ayudarnos un poco a encontrar el camino de lo que queramos hacer en el futuro y la verdad que hablar del tema con otros voluntarios me dio muchas ideas en las que ni siquiera había pensado.

Después de una interesante semana allí, ya tocaba volver a Karlsruhe y al trabajo en el circo. He de decir que me apenó un poco dejar la tan buena vida y el sentimiento de libertad que te da viajar. Pero también me alegro mucho de volver a trabajar en el circo y además, en mi de nuevo primer día de trabajo hicimos una excursión a Francia y los siguientes días visité otros pueblos en Francia y Alemania. ¡Así que no está tan mal! En uno de los pueblos se celebraba el festival de vino y pude degustar un buen vino alemán del valle del Rin. ¡Prost!

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