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Ocho meses-Manuel Acón-SVE en Malta

Después de ocho meses en esta isla uno, cuando echa la vista atrás, se da cuenta de que el tiempo corre con una prisa desmesurada. Y se puede recordar todavía el olor del dormitorio la primera vez que entró en él, los primeros tartamudeos en un idioma que no es el tuyo, e incluso las primeras palabras que cruzó con lo que hoy no duda en llamar grandes amistades.

Esta experiencia está cargada de emociones. Se intensifica la vida. Y ser consciente de que este sueño es caduco no sé si tiene más ventajas o desventajas, pero es real.

Estos últimos meses, en la organización en la que estoy trabajando, Inspire, se ha estado llevando a cabo el "programa de verano" lo cual significó tener una carga adicional de trabajo, no por el trabajo en sí, porque básicamente seguimos haciendo las mismas tareas que antes,  sino por la duración y la intensidad  dedicadas a las mismas.

Ahora, después de apenas escasos 15 días en los que Inspire cerró por vacaciones de verano, aunque nosotros continuásemos trabajando, principalmente haciéndonos cargo de los caballos, ha tocado volver al programa habitual.

Una de las cosas que más me alegra e ilusiona de este regreso es que, debido a mi formación y experiencia en el ámbito de la educación sexual, los responsables del programa dedicado a trabajar con adultos con "discapacidad" me han ofrecido trabajar y formar parte de la creación de un proyecto enfocado a trabajar la sexualidad con las personas con diversidad funcional. Y después de reunirnos en un par de ocasiones y compartir, información, ideas y  visiones, parece que comienza a tomar forma.

Es interesante estar envuelto en esta experiencia y ver, con otros ojos, realidades tan semejantes y tan distintas en el mismo tiempo. Escuchar y debatir sobre distintas formas de entender un mismo tema, intentando comprender que el contexto y la cultura en la que se basan esas ideas son totalmente diferentes, ni mejor ni peor. Al mismo tiempo que también es maravilloso, aunque a veces pueda, y dé, vértigo, ponerse a prueba a uno mismo tratando de buscar la manera de explicar y transmitir esas mismas ideas o pensamientos en un idioma y con un lenguaje que no es el habitual ni el común.

Sin embargo, afronto  este pequeño complemento que se le añade a mi experiencia con muchísima ilusión y gratitud, sabiendo que se me está ofreciendo una maravillosa oportunidad para continuar aprendiendo y agrandar mi formación, tanto profesional como personal.

Por otro lado, haber superado la mitad de esta experiencia y encontrarse en el hoy, te da una emoción extraña, porque tu mente comienza a pensar y tratar de organizar algo que hace ocho meses aun quedaba muy lejos, casi inimaginable, y que posiblemente dentro de cuatro meses más será una de las incógnitas más complicadas o difíciles de resolver; Y después de esto... ¿qué?

Aunque confío en que el tiempo me traerá las respuestas acertadas, incluso si me equivoco.

¡Seguiremos informando!

   

   

Manuel Acón

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