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FEBRERO - EL AUTÉNTICO INVIERNO-Elena Reiriz-SVE en Eslovaquia

Ahojte! Tu som! ¡Y oficialmente en la segunda mitad de mi voluntariado!

En comparación con un enero que parecía extenderse eternamente, febrero ha dado la impresión de terminarse en un abrir y cerrar de ojos. Tal vez fuese porque casi la mitad del mes estuve de seminarios. Normalmente, durante un EVS se participa en al menos dos seminarios: el on-arrival training (del que os hablé hace mil años, septiembre) y el mid-term training, organizados por la Agencia Nacional que coordina los voluntarios en cada país. En nuestro caso, nuestra coordinadora de Bratislava también organiza on-arrival, mid-term y evaluation seminars. Y, como soy así de guay, a mí me coincidieron los dos mid-term uno detrás del otro.

Del jueves 8 al domingo 11 estuve en el seminario de la Agencia Nacional, en Kežmarok, al este de Eslovaquia. Para ser muy sincera, este seminario no me acabó de convencer, al menos en lo que al contenido se refiere; pero sí me gustó reencontrarme con gente que a lo tonto no veía desde septiembre, pasar tiempo todos juntos y tomarnos un descanso de la rutina. Visitamos el pueblo (que tiene una iglesia de madera inscrita en la UNESCO) y su castillo, y tuvimos la emocionante oportunidad de subir a los Altos Tatras (Vysoké Tatry). Para ello realizamos un viaje de dos horas, incluyendo un trenecito que ascendía por la montaña entre la nieve, hasta Štrbské Pleso, un lago glaciar. Según internet, ésta es la pinta que debería tener el sitio, metros de nieve arriba o abajo:

 

Sin embargo, como nosotros somos tan afortunados, cuando fuimos había tanta niebla que el panorama era este:

 

¿Y las montañas?

De todas formas, caminar sobre un lago helado entre la niebla y los árboles cubiertos de nieve siempre tiene algo mágico, y ya puedo decir que he estado en los Tatra (aunque creo que intentaré volver con mejor tiempo).

 

En Narnia

Cuando llegó el domingo, los ocho voluntarios a los que nos coincidían ambos seminarios decidimos que volver a casa para una noche no merecía la pena, y en vez de eso nos fuimos a Prešov, la tercera ciudad más grande del país (o sea, 90.000 habitantes), donde nos acomodamos con sacos de dormir y mantas en el salón de la pareja de voluntarios que trabajan allí. Pasamos una tarde de relax viendo la ciudad no muy a fondo (el centro realmente es muy bonito; aunque es literalmente una calle, Hlavná ulica, cada edificio en ella es de un color y estilo diferente) y preparando una cena casera todos juntos para descansar de tanta comida de hotel (la vida es muy dura, lo sé).

 

La mañana del lunes 12 nos encaminamos al segundo seminario, que duró hasta el viernes 16 y tuvo lugar en mitad de ninguna parte, un alojamiento usado para retiros de trabajo en el valle Račková Dolina, en los Tatras Occidentales. Realizamos actividades como presentaciones sobre nuestros países, reflexiones (demasiadas) sobre nuestra estancia hasta ahora, qué habilidades y competencias estamos adquiriendo y cuáles son nuestros objetivos para los meses restantes, etc., así como muchas dinámicas de grupo y trabajo en equipo: construir un refugio con ramas en mitad del bosque (sí, no me preguntéis), yoga, diseñar camisetas, ver una película checoslovaca o celebrar el cumple de nuestro queridísimo Óscar (por si algún día te da por leerme, calamar).

 

Y el viernes tuvo lugar la travesía para volver a casa: una hora caminando ladera abajo para coger el autobús, y de hecho no habríamos llegado a tiempo a la parada si un conductor no se hubiese ofrecido a llevarnos a todos en su furgoneta; autobús desde Pribylina hasta Liptovský Hrádok y allí transbordo (al que también llegamos de milagro, el siguiente bus llegó justo a la vez) para ir a Liptovský Mikuláš, y desde allí cuatro horas de tren de vuelta a Bratislava. Suficientes días compartiendo nuestros sentimientos en grupo.

Desde que hemos vuelto no hemos visto tanta nieve (¿y qué es eso de que ha llegado hasta a Gijón?, me voy y se acaba el mundo), pero porque las temperaturas han bajado y estamos en el invierno "de verdad" que me habían prometido: mínimas de -14 ºC... dolor... pero bueno, dos pantalones y bufanda tapando la cara ¡y de momento sigo viva!

Consejo de viaje del mes: el Museo de Historia Natural de Viena merece la pena ya sólo por el interior del edificio, la colección da para pasar el día entero viéndola con calma y la cafetería es espectacular, pero almorzar una salchicha vale lo mismo que la entrada, así que mejor llevarse algo de fuera.
Consejo nº2: mucho dicen del lángos en Budapest, pero resulta que el de un puesto callejero en Bratislava es mejor.

 

Krížna family en el seminario // Voluntarios asolan Bratislava por el cumple de Óscar


Uvidíme sa budúci mesiac! Dovi!

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