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Diario de Aida - Aida Fernandez - SVE en Estonia

¡Hola! ¿Qué tal?

Ya estoy de vuelta por estos lares después de un tiempo estando bastante ocupada con el trabajo y con pequeños viajes alrededor de Estonia. Puedo decir ya con seguridad, que Estonia es uno de los países más preciosos en los que haya estado, no tanto las "ciudades", que yo llamaría pueblos, como su naturaleza. Aquí os dejo algunas fotos para que podáis haceros a la idea.

Sobre las fotos, sí, eso es nieve. Sí, son fotos recientes, de la semana pasada. Sí, ya sé que estamos casi en mayo. Estonia es así.  Preciosos paisajes, terrible tiempo. La primavera ni está ni se le espera. Ayer me he levantado con unos agradables -1 grados y hoy está nevando de nuevo. Hace sol de vez en cuando, pero el frío y el viento lo enmascaran perfectamente para hacernos sentir que vivimos en Narnia.

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Cambiando de tema, las últimas veces que he escrito en el blog no he contado nada sobre mi "trabajo", que ocupa realmente casi la mayoría de mi tiempo. Es muy duro y cansado pero no lo cambiaría por nada. Madrugo todos los días y llego a mi casa a las 5 casi de la tarde, agotada, pero siempre con una sonrisa. Trabajar con niños es una experiencia sin igual. Da igual que me encuentre mal o que tenga algún problema fuera del trabajo, siempre me ponen de buen humor (a veces también me desesperan, claro, pero siempre lo compensan), así que para acabar, aquí van algunas anécdotas sobre mi trabajo con ellos:
  • Diferencias auditivas

La dueña del cortijo, había estado un mes de vacaciones en Tailandia y nos trajo como regalo, un montón de caracolas y conchas. A los niños, les encantaron y se pasaron todo el día jugando on ellas. En un momento dado, yo cogí una enorme que nos trajo y me la puse en la oreja para "escuchar el mar". Los niños, como es normal, siempre están atentos a lo que hacemos los adultos, son muy curiosos, y siempre quieren saber el por qué de todo, así que Darina, de 5 años, vino corriendo a interesarse por lo que yo estaba haciendo. Una de las muchas normas de mi escuela es dejar que los niños experimenten por ellos mismos todo y evitar, en todo lo posible, que nuestras opiniones, puntos de vista, formas de hacer las cosas, sean impuestas sobre ellos. Por ese motivo, simplemente le indiqué que se pusiera la caracola en la oreja y me dijera qué sonido escuchaba. Instantáneamente, se puso a gritar de emoción y le pregunté que qué sonido escuchaba, y ella me dijo: ¡EL VÁTER!

  • Ese desconocido con el que vivo

Nuevo día en el colegio Montessori. Todas las mañanas comenzamos la jornada sentandonos todos en corro y charlando un pco sobre nuestras vidas fuera del colegio, en un intento de crear un ambiente lo más familiar y con mayor confianza para los niños. Esa mañana, una de las profesoras titulares, Svetlana, decidió que hablaramos de nuestras familias. Uno por uno, iban contando cosas como cuántos miembros son, en qué trabajan sus padres... Al rato, la profesora comenzó a hacerles diferentes preguntas, una de ella fue cómo era su nombre completo. La tradición rusa estipula que el nombre completo de una persona está formado primero por su nombre, después el nombre del padre con el sufijo -ich si es niño u -ova si es niña, y a continuación el apellido del padre. Por ejemplo, en mi clase, está Emil. Su padre se llama Peeter y su apellido es Kaliniak, el nombre completo entonces es Emil Petrovich Kaliniak. Para formar este nombre, uno por uno, Svetlana les preguntó el nombre de sus padres y todos iban contestando hasta que le llegó el turno a Zubieir. Zubieir no contestaba a la pregunta y Sveta se la repitió. El niño primero dijo que su padre se llamaba "papá" y la profesora le explicó que sí, es su papá pero que también tiene un nombre, a lo que entonces Zubieir dijo que no sabía cómo se llamaban sus padres. La ronda continuó y le tocó a Erik hablar de su familia. De nuevo, el niño contestó que su padre se llamaba "papá"  y Sveta le explicó lo mismo. En esta caso, Erik parecía no entender la explicación de Sveta y cada vez se frustraba más y más contestando que su padre se llamaba simplemente papá, así que la profesora terminó aceptando esto y creó su nombre de familia a partir de papá, Papovich...

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  • Creando caminos hacia la paz

Antecedentes. La dueña del colegio es una señora llamada Larissa que da miedo. Mucho miedo. Cuando los niños se portan mal les amenazamos con llamarla y conseguimos que se calmen para el resto del día. Los profesores también la temen y cuando ella está, todos estamos en mayor tensión y presión.

Emil es el niño de 6 años más inteligente que jamás haya conocido. Siempre tiene ideas alucinantes en clase, escribe pequeños cuentos, dibuja cosas que me dejan sin palabras, inventa y crea máquinas que funcionan... Su inteligencia además está acompañada por un gran carisma. Es también gracioso, dicharachero y sin duda, el líder de la clase. Todos se pelean siempre por estar con él. Es la estrella del colegio, un auténtico trasto y el niño de mis ojos.  Por supuesto, Emil también teme a Larissa pero como es como un zorro, ha entendido muy tempranamente que siempre es mejor tener el favor de Larissa que que no tenerlo y especialmente, cuando te portas tan mal como él lo hace. Anteayer, salimos al patio y, para mi sorpresa, veo a Emil recogiendo flores en el jardín, algo que jamás había hecho ya que prefiere estar montando catapultas, tirando arena a los niños o pegandose con palos. Cuando volvemos a clase, le pregunto por las flores que lleva y me dice, con cara de pillo, que son para Larissa, algo que ya me hizo gracia. De camino a los vestuarios, nos la encontramos y él, con todas sus buenas maneras y encanto,
le dice que ha estado todo el recreo recogiendolas para que ella las ponga en su despacho. Ella le responde con una amplia sonrisa y se lo agradece muy contenta. En ese momento, Emil se gira y me dice en inglés (Larissa solo sabe hablar ruso): You see, Aida Now, she is happy.
Y me guiña un ojo. Lamentablemente para él, la felicidad le duró poco al ver cómo Emil había ensuciado el suelo con tierra y le mandó limpiarlo. Lejos de desmotivarlo, me dijo que al día siguiente le iba traer otras más grandes y bonitas.

Y con esto, me despido. Espero que os haya gustado.

P.D. En el último post me había marcado unos objetivos que he cumplido. He de decir que hice trampa, ¡ya sabía que los iba a cumplir!

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