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Tres meses dan para mucho-Noelia López - SVE en Croacia

-          ¿Pero sólo vas a estar 3 meses en Croacia?

-          Sí. Aunque mi voluntariado se considera "de larga duración", es de tan solo 3 meses...

Eso supone que debo tratar de comprimir en 3 meses lo que la mayoría de voluntarios hacen en 6, 9 ó 12. A primera vista puede parecer una desventaja pero, si te paras a pensar, tener esa presión temporal hace que intentes aprovechar cada momento.

El primer mes en Opatija (Croacia) aunque "comprimido" ha sido un mes cargado de nuevas experiencias, lugares y, sobre todo, de gente. Gente diferente, gente interesante, gente con otras perspectivas pero también gente con muchas ideas en común. Supongo que la mayor parte de voluntarios europeos compartimos el deseo de conocer otras culturas y disfrutar la experiencia con las personas que te vas encontrando por el camino. Por suerte, en mi camino he encontrado una compañía inmejorable: mis compañeros de voluntariado Xavi y Robert, el resto de personas que trabajan o colaboran con Žmergo (mi organización de acogida) e incluso otros voluntarios de diversas partes de Croacia.

-          ¿Pero ya te has recorrido toda Croacia en un mes? Una cosa es aprovechar el tiempo pero eso...

-          ¡Qué va! Por suerte, yo no tuve que hacer nada. El "on-arrival training" nos juntó a todos durante 5 días en Orahovica, al este del país.

Tengo que confesar que eso del "on-arrival training" me sonaba a chino. Me subí al tren un lunes, no sabiendo muy bien para qué, y volví un viernes, deseando que la semana no se acabase nunca. Para aquellos que no lo sepan, esta formación inicial trata de proveer al voluntario con la información y las herramientas necesarias para desarrollar su servicio de la mejor manera posible. Qué coñazo, dirán algunos. Sorprendentemente no lo fue, en parte gracias a los trainers que tuvimos, Domagoj Morić y Suncana Kusturin, y al buen ambiente de trabajo (y de fiesta también XD) que creamos entre todos los que asistimos. La semana fue pasando entre talleres sobre "non formal education",  el desarrollo de un proyecto en grupo relacionado los jóvenes de Orahovica y, por qué no decirlo, visitas puntuales a la piscina del hotel donde nos hospedábamos. Sin darnos cuenta, gracias a las dinámicas de grupo, los recurrentes energizers y las cervezas de después, fuimos creando una red de vínculos que se extiende desde el norte al sur de Croacia. Puede que quizás saliésemos de allí con algún amigo más.

Robert, yo y otro grupo de voluntarios nos resistimos a volver a casa y decidimos prolongar la experiencia  un par de días más en Zagreb. El tiempo no nos acompañó el primer día pero eso no nos impidió salir a la calle y visitar la ciudad armados de paraguas baratos  pero poco eficientes. Paseamos por  la calle Tkalčića, nos entretuvimos en un pequeño mercado en la plaza Bana Jelačića y nos resguardamos en más de una ocasión en la iglesia de San Marcos y en la catedral. Incluso nos acercamos hasta el cementerio de Mirogoj.

    

 

Durante la semana, el trabajo en la oficina me mantiene bastante ocupada. Nuestra organización es pequeña pero activa. Está involucrada en multitud de proyectos diferentes y eso nos brinda la posibilidad desarrollar nuestras habilidades en distintos campos. Pero no solo trabajamos desde la oficina. A veces toca levantarse de la silla y salir a grabar. A finales de mes, visitamos un par de granjas orgánicas con estudiantes de Opatija. El paisaje nevado era espectacular aunque no tanto como el delicioso queso que probamos allí.
 

El tiempo, gris y lluvioso, no nos quitó las ganas de seguir conociendo Croacia durante el fin de semana siguiente. Robert y yo, cargados con nuestras mochilas a la espalda, salimos a hacer autoestop con la esperanza de llegar a Istria. Era la primera vez que viajábamos gracias a la buena voluntad de los conductores pero seguro que no será la última. De esta forma pudimos visitar Rovinj (¡el mismo alcalde del pueblo nos recogió y nos hizo un tour en su coche por la ciudad!), Pula y Vodnjan.  En este último pueblo, nos reunimos con un grupo de voluntarios que habíamos conocido en Orahovica.

Por la semana también tuvimos la oportunidad de visitar Rijeka ya que solo queda a 30 minutos en autobús. Me recuerda un poco a Vigo porque es una ciudad industrial cerca del mar.
En el último domingo de noviembre el tiempo nos dio un respiro y aprovechamos para visitar la isla de Krk en el coche de Samuel, un ex voluntario que se resiste a volver. Además de la ciudad de Krk, paramos en pequeños pueblos y nos perdimos por sus calles. ¡Nos perdimos tanto que fuimos a parar a la calle más estrecha del mundo!
 
 
 
-          Parece que te lo has pasado bien este primer mes...
-          Así es.

 

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