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Bienvenidos a Bratislava-Cristina de la Fuente- SVE en Eslovaquia

"...Es obligatorio el uso del cinturón de seguridad, les agradecemos que hayan decidido volar con Ryanair."

Con esas palabras aproximadas empezó la que probablemente sea una de las experiencias más importantes de mi vida...Y no lo digo yo, me lo han dicho todos los ex voluntarios que me he ido encontrando desde que llegué a Eslovaquia (que no son pocos). Un 31 de Agosto como otro cualquiera cogía el avión dirección Bratislava, una persona más en el inmenso tráfico de viajeros que hay Barajas, sólo un vuelo más, aunque para mí era mucho más que eso...

Tres horas después aterrizaba en mi destino, y para mi sorpresa hacía exactamente el mismo calor que en Madrid, cosa que no ayudó al cansancio del viaje y el madrugón para ir al aeropuerto. Mi coordinadora, Nata, me vino a recoger en coche y me llevó hasta lo que ahora ya es mi casa, mientras me explicaba miles de cosas de las que no me enteré porque estaba reventada y solo quería ducharme y dormir.

¿Primeras impresiones del piso? Era perfecto, tuvimos surte, estaba a estrenar ¿Punto débil? Tenía que compartir habitación, pero bueno, podría adaptarme, además que ya me lo habían advertido, aunque mantenía la esperanza...¡jajaja! A todo esto, Nata sigue explicándome miles de cosas de las que por supuesto no me estoy enterando. Lo mejor es que como soy la primera en llegar, luego tendré que explicárselo todo a mis compañeras, eso sí lo oigo, pero no pasa nada, ya nos apañaremos.

Ese mismo día llegó Tabea (Alemania), y al día siguiente llegaron Manon (Francia) y Pauline (Alemania). Al principio pensaba que se me iba a hacer mucho más cuesta arriba compartir piso con gente tan pequeña (ellas tienen 18 y yo 25), pero la verdad es que, salvo algún par de cosas que no tienen muy claro porque nunca han vivido fuera de casa, la convivencia está siendo genial por el momento.

Con el inicio de la semana empezamos también el curso intensivo de eslovaco, ese bello idioma que suena a chino, casi no tiene vocales y es suuuuper fácil de aprender (se nota la ironía no?¿), pero que no cunda el pánico si ellos lo hablan, nosotros podemos llegar a chapurrearlo, yes we can!

Ese fin de semana fui con dos compañeras voluntarias al "vinobranie" (fiesta del vino y de la cosecha de uvas) en Raca, un barrio de Bratislava. Es importante saber que la región de Bratislava, es conocida por sus vinos y bodegas, y de ahí que celebren esta animada fiesta, en la que la bebida más tradicional es el Burciak, vino extra joven con una fermentación de unos 15 días, opaco, ácido y dulce a la vez, y del cual advierten que si te pasas bebiendo te puedes ir por la patilla...Vamos, que es sidra dulce pero hecha de uvas. También tuvimos la oportunidad de probar algunos platos típicos del país, como Zemiakové Placky, que son unas tortitas fritas echas de patata rallada, huevo, ajo, cebolla, harina y especias, y que están buenísimas. También tienen unas salchichas con pimentón que te lo dan frito y dentro de un pan, y que básicamente es un chorizo fresco frito. Como podéis comprobar aquí las comida, ligera, ligera no es...    

   

La segunda semana giró en torno al curso de eslovaco y a un seminario informativo sobre los proyectos en los que íbamos a trabajar, la vida en Eslovaquia, y unas pinceladas dde cómo iba a transcurrir nuestro año en general. En resumen, muchas más información, muy útil, y muy aburrida ¡jajaja! El sábado aprovechamos para ir a pasar el día a Viena, ya que sólo está a una hora y por 5€ el trayecto te puedes ir en un bus que es como un Supra, pero con wifi que funciona J La ciudad de Viena es preciosa, la pena es que para lo único que nos dio tiempo es para dar paseítos y  ver un poco el centro, aunque sí tuvimos la oportunidad de ver la catedral y es preciosa. Para abrir boca no estuvo mal, ¡volveremos seguro!

 

Con la tercera semana comenzando y ya orientándonos bien por la ciudad, empezamos a trabajar en nuestros respectivos proyectos (centros de discapacitados, geriátricos, escuelas...). En mi caso, estoy en la Universidad Comenius de Bratislava, que es como si dijésemos la Complutense de aquí, pues es la más grande y conocida; concretamente estoy en el departamento de lenguas extranjeras de la facultad de ciencias, ayudando a profesores y encargándome de una pequeña biblioteca que tienen llena de libros en varios idiomas además de diccionarios, y a la que los alumnos suelen venir a estudiar inglés, alemán, español y francés. Además, también voy un par de horas por semana a ayudar a la profesora de inglés de una escuela situada en el mismo campus, que enseña a niños de primaria con discapacidad visual en distintos grados. El tercer fin de semana también decidimos que es mejor hacer turismo ahora que aún no hace frío, así que cogimos la mochila y nos fuimos a Praga, que está a unas horas en bus. Yo ya había estado en Praga antes así que ya sabía que me iba a gustar... pero me agradó especialmente descubrir algunos rincones nuevos que no había visto la primera vez. Además, como ya llevamos esto del voluntariado metido en la cabeza, colaboramos con The Beneficial Brick Initiative, campaña de recogida de fondos para asistir a discapacitados en riesgo de exclusión social; pagando 6€ te dejan escoger y pintar a tu gusto un ladrillo que luego colocas en un colorido muro, lleno de banderas, de mensajes optimistas y de amor por los demás; creo que han sido los 6 mejores euros invertidos de mi vida J, sólo por lo bien que lo pasamos pintando el ladrillo. El resto del fin de semana sin sobresaltos, caminando muchísimo y probando lo típico del país: gulash, pilsner, kapusta (col agria)...  Lo que viene siendo hacer turismo ¡jaajaja!

 

Sé que estaréis pensando "¿pero esta niña es que no habla de Bratislava? Tanto turismo tanto turismo..." Es que quería dejar lo mejor para el final J Bratislava es una ciudad que a mí me está encantando, atravesada por el Danubio no es muy grande (medio millón de habitantes), pero tiene todo lo que puedes necesitar en una capital: tiendas, buen transporte, restaurantes, atracciones turísticas y una vida cultural bastante rica, casi todos los días te encuentras por el centro un mercadillo, una exposición o un concierto, además la vida nocturna tampoco está nada mal, eso sí, a las 4:00 a la cama, horario europeo.

El casco antiguo es muy bonito, con unos edificios preciosos, y un montón de rincones por descubrir, como la Puerta de Miguel, la única puerta a la ciudad vieja que aún se conserva. Otra cosa que me llama mucho la atención de la ciudad, es que en cuanto te sales un poco del casco antiguo, los edificios son totalmente distintos, las callecitas estrechas y los edificios de tres plantas con fachadas decoradas se transforman de repente y sin anestesia en avenidas de cuatro carriles flanqueadas por moles de hormigón de ocho plantas, arquitectura soviética que lo llaman...Siendo sinceros, queda feísimo, pero tiene un punto exótico, como de ciudad decadente, que a mí personalmente me parece que contrasta genial con la belleza clásica de la zona antigua. Todo esto lo pienso ahora que ya me siento como en casa, porque el día que llegué pensé que estaba en el Bronx por lo menos, y resulta que estoy a  minutos caminando del casco viejo ¡jajajaja!

  

Bueno, ya he soltado mi rollazo, prometo que la próxima vez seré mucho más escueta...Ya se sabe que lo bueno si breve dos veces bueno J pero es que un primer mes da para muchas nuevas experiencias.

Desde BratisLOVE,

Cristina.

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