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Teatro de Verano- Lupe G. Figueroa - SVE en Finlandia

Hola lectores y lectoras. Este mes la actividad en el proyecto en el que me encuentro ha sido bastante diferente. Como sabréis si seguís los blogs, la home school está cerrada por vacaciones de verano y en el jardín de infancia tenemos bastantes menos niños y niñas. Además, varias de las trabajadoras han aprovechado para cogerse las vacaciones de verano. Esto no significa que la actividad se haya parado, al contrario. Julio es el mes del kesäteatteri, o lo que es lo mismo, del teatro de verano. Os cuento de qué se trata.

 

En muchos pueblos del país tienen como costumbre representar obras de teatro a lo largo del mes de julio. Desconozco como funciona en otros sitios, pero en el caso de Eskola la gente que participa en las funciones son voluntarios y voluntarias de la zona que llevan enseyando al menos desde abril. La historia es obra de un escritor del pueblo, quien ya tiene varios libros publicados, y fue representada con anterioridad en este mismo sitio unos 11 años atrás. No es que os pueda contar muchos detalles ya que estaba en finés , pero en líneas generales la trama gira en torno a la vida de la gente del pueblo a principios del siglo XX. Por aquel entonces la gente se ganaba la vida vendiendo madera, la cual gracias al ferrocarril era disdribuida por todo el país. Llega un momento en el que el que ese sector económico ve peligrar su futuro y es cuando la gente de Eskola se pregunta por su por venir, lo cual se ve representado en la canción (versión en finés) de "Qué será , será..." con la que abren y cierran la obra.

Bueno, volviendo al presente. El teatro de verano supone para la comunidad de Eskola la visita de entre 50 y 150 personas por representación (14 en total). Esto se traduce en una carga de trabajo (digo trabajo, que no empleos) y de dinero considerable. Los y las asistentes tienen la opción de comprar el paquete que incluye cena (o comida en los fines de semana), la función y el café con bollo del descanso. Es decir, cientos de personas han venido también a comer a la casa del pueblo donde se ubica la escuela y el jardín de infancia. No os voy a engañar, si bien estoy acostumbrada a la hostelería española, el habilitar salas de juegos o el gimnasio para convertirlos en comendores ha sido un tanto desconcertante. 

 

¿Cuál ha sido mi función en todo esto? Pues durante estas semanas he desarrollado la actividad la mitad del tiempo en el jardín de infancia y la otra mitad por las tardes/noches o fines de semana ayudando con las funciones. Hacer café, reponer neveras con refrescos, preparar los bollos, ayudar con la limpieza y... tachán tachán ... la actividad estrella, ¡vender helados! Sí, sí, he estado vendiendo helados en finés. Sigo sin poder mantener conversaciones fluidas en este idioma pero soy toda una experta exponiendo los helados que hay (no, no había cartelito)  y explicando si tienen o no alérgenos. Quién me iba a decir que acabarían saliendo de forma casi natural frases como "haluatko jäätelö? On suklaa tuutti,  päärynä tuutti..." y una larga lista más de palabras con letras repetidas y vocales casi impronunciable para mi. Haciéndome compañía estaban más voluntarios/as del pueblo, ya que a todo miembro de la comunidad le toca colaborar dos días a la semana con alguna tarea. Esto incluye a los y las niñas,  los cuales venden bolsitas de gominolas en los descansos. 

 

Además me he encargado de otra tarea: hacer punto de cruz. Sí,  esto suena más raro que lo de vender helados jaja. Este año Eskola ha sido premiada con el distintivo de pueblo internacional. Cada año el pueblo premiado debe colocar un trozo de tela con su logo en una alfombra, la cual ha estado expuesta todo el año en el centro y fue entregada al siguiente pueblo el pasado domingo. Aquí os dejo una foto del proceso y el resultado. 

  

Y así, en medio del ajetreo casi se ha terminado julio... A ver qué nos espera para agosto.
¡Nos leemos!

Lupe

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