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Diario de una asturiana en Finlandia - Olaya Bayón- SVE en Finlandia

13. Living as a finnish girl!

Heippa! De nuevo al teclado una mujer (en proyecto), perdida y un poco desubicada con el tiempo y los cambios de luz de este querido país. Cuando pensaba que eso de tener solo 4 horas de luz durante el invierno era algo que exageraban los finlandeses para meterme miedo, (es verídico, y si me apuras creo que son menos de cuatro), llega el ansiado verano y le da la vuelta a la tortilla, escasa 1 hora de oscuridad que tenemos al día. ¿Posible? Of course!

Ver que son las 11 de la noche, las 12, la 1, las 2... y sigue siendo completamente de día... Y de repente miras al cielo y voilá, ahí tienes tu amanecer reina. Y lo único que puedes pensar es... ¿pero cuándo se ha hecho de noche que me lo he perdido? ¡Creedme es algo paranormal!

Ahora llega la pregunta del millón... ¿Cuál es mejor? No sabría dar la respuesta, supongo que elegiría el verano y sus larguísimas noches de insomnio a causa de tanta claridad... Es verdad que las dos tienen sus cosas buenas y sus cosas malas, pero el invierno es muy, muy largo y cuando digo largo, quiero decir larguísimo. Tanta oscuridad, frío (frío real, no del que presumimos en España), y blanco everyhere está bien para un par de meses pero cuando ya vas por el quinto, entiendes a la perfección el amor de los nórdicos por la Costa del Sol y sus visitas trimestrales a Mallorca y las Islas Canarias.

 

¿Alguna vez habéis tenido la sensación de que el tiempo vuela, que parece que los días pasan tan rápido que ni siquiera te das cuenta en que semana estás, qué mes es y mucho menos en qué día estás viviendo...? De repente llegas al cole, miras el calendario y dices... ¡pero si ya es viernes! Otra semana ha pasado... y entonces llega el fin de semana con sus respectivas escapadas around FinlandAwesome!

Time flies queridos followers, y no sabéis de que manera...

Ya os he contado mi teoría del "sí a todo" y la necesidad de salir de la zona de confort de la que tanto se habla últimamente. Y este proyecto encajaba a la perfección para decidirme de una vez por todas y empezar a poner todas esas ideas en práctica.

"Viajar, viajar, viajar" escribí en "my things to do list" del 2015 sin tener la más mínima idea de lo que iba a suceder unos meses más tarde...

Cuando regresé a Asturias por navidades y vi mi lista pegada al imán del frigorífico no pude evitar reirme a carcajadas y pensar lo impredecible que es la vida mientras ponía tics a cada propósito que había conseguido cumplir durante esos meses.

Supongo que es verdad eso que dicen de que la suerte no existe y que nadie te va a regalar nada, pero en cierto modo estar en el momento exacto en el sitio adecuado puede significar el inicio de una experiencia que sin lugar a dudas cambiará en cierto modo tu vida.

Hace un par de semanas mientras hablaba con un voluntario que se encuentra haciendo su proyecto al sur de Finlandia, surgió la descabellada idea de irnos de camping, pero no a un camping normal, no, eso sería demasiado lógico y de personas con sentido común... Una acampada en un lago perdido de Kuopio, lejos de la civilización y plagado de ranas y sapos (y vete tú a saber que fauna habitaba en aquel lugar) en el cual pasaríamos tres noches.

Tres noches que han sido posiblemente unas de las más emocionantes, cargadas de aventuras y divertidas que he vivido durante estos meses.

Anocheceres impresionantes desde la tienda de campaña donde la luna se reflejaba en el lago, hogueras necesarias para hacer la comida al más estilo "el último náufrago", rutas de kilómetros y kilómetros por sendas y bosques impresionantes mientras el diluvio universal nos dejaba completamente mojados.

En fin, un sin fin de adversidades que hicieron que ese fin de semana me sintiese como una auténtica aventurera. Y por supuesto reiterarme en que no hacen falta grandes lujos para vivir aventuras increíbles.

 

Kuopio, conocida también como la ciudad de los mil lagos, y el nombre no puede ser más acertado. De verdad que no puedo explicar lo que sentí cuando llegué a lo alto del mirador y me encontré con aquellas vistas. Todo bosque, todo verde, lagos... en fin, naturaleza en su máximo esplendor.

Supongo que en ese momento ambos pensamos lo afortunados que éramos de estar viviendo aquello y tratamos de hacer fotografías mentales de aquel paraíso que estoy segura no se borrarán en mucho tiempo de nuestras mentes.

Compi, si lees esto que sepas que espero ansiosa el siguiente desafío, just plan it!

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Pero la ventura no termina ahí... a la semana siguiente, Olayi querida vuelve a hacer la mochila que te vas a Pori. ¿Pori?, ¿de nuevo?.

Como bien os contaba esta aventura está llegando a su fin, pero no solo para mi. Al mismo tiempo que yo empezaba este proyecto otras 50 personas de mil países diferentes lo hacían también distribuidas por todo Finlandia.

Desgraciadamente muchos ya han abandonado el reino del hielo y otros lo harán en las próximas semanas, así que dos super voluntarios de Pori se pusieron manos a la obra y organizaron una farewell party donde pudimos poner el broche de oro y despedirnos en condiciones, es decir, con su buena sauna a media noche y sus baños en el lago.

Eligieron unos cottages que se encuentran a media hora de Pori. Un lugar en el que nunca había tenido la oportunidad de estar pero que parecía perfecto para llevar a cabo nuestra despedida.

 

Porque cada paso que das, cada viaje que decides hacer y cada persona que conoces durante ese camino están haciendo que crezcas, que aprendas y que aprecies y valores cosas que antes podrían resultar insignificantes. A darte cuenta que muchos de los problemas que antes rondaban por tu cabeza, realmente no lo eran, a saber con quien puedes contar y con quien no y sobre todo un rodaje que te llevarás de por vida.

Y sin más llegó la última escapada, esta vez como profe en el viaje de estudios de mis alumnos de mayor edad.

Kuusamo, una ciudad situada cerca de Laponia y en la frontera con Rusia fue el lugar elegido para pasar dos días. Una pequeña reserva india cerca de un lago nos esperaba.

Rutas kilométricas por los bosques, baños en los lagos donde a la Frozen que tienen por profe no le quedó de otra que comprobar la profundidad del lago a golpe de salto y que los renos aparezcan de la nada y se planten delante de ti, mientras tratas de terminar tu ruta es algo que nunca podría llegar a imaginarme que podría vivir.

Porque a veces no puedo evitar reirme cuando te dicen lo bien que vives fuera de casa, tan lejos, viajando de aquí para allá, visitando otros países y conociendo tantas culturas. Y en cierta parte creo que es algo que todos deberíamos experimentar, un "must" en la vida. Y que solamente hace falta un poco de valor y ganas para hacerlo, nada más.

Es verdad que es duro y que habrá días que lo único que querrás es estar con los tuyos, es ver a tus amigos de siempre, charlar con tu familia o dormir en tu cama.

Habrá días que necesitarás un apoyo o una llamada de urgencia a tu mejor amiga, porque al fin y al cabo estás sola, viviendo en un país que poco tiene que ver con el tuyo y es algo difícil, muy difícil que hará que te replantees muchas cosas y valores muchas otras.

 

Pero que al final haces balance y lo único que te llevas son buenos resultados, gente que merece muchísimo la pena, lugares que posiblemente no tengas la oportunidad de visitar y mil historias con las que seguro aburrirás a todos a la vuelta.

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