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La vida continúa - Ana Miruna - SVE en España

Hola, así que la vida en Gijón sigue. Todavía me estoy acostumbrando al horario de invierno: además de trabajar por la mañana, tengo que trabajar también por la tarde por lo menos 2 días a la semana para las clases de alemán y de inglés. No es muy difícil, pero por supuesto que es agotador quedarse en el trabajo hasta las 21:00. Me pregunto cómo mis colegas pueden resistir trabajando tantas horas casi todos los días. Tengo que admitir, sin embargo, que últimamente no hice mucho en mi tiempo libre, también porque no tengo realmente mucho tiempo.

   

No mencioné esto antes, pero además de mi trabajo en el Conseyu, también tengo otro trabajo online de Rumanía desde hace oficialmente un año :D. Es demasiado difícil de explicar ahora lo que en realidad estoy haciendo, pero voy a decir que se trata de leer un montón de artículos en inglés. Así que, después de las 30 horas que tengo que trabajar por semana en el Conseyu, también tengo que trabajo alrededor de 20 horas para mi otro trabajo. No me di cuenta de esto hasta ahora, pero pasar cada semana casi 50 horas enfrente del ordenador sólo para el trabajo...es mucho! Por no mencionar el tiempo libre que gasto viendo películas u otras cosas. Realmente debería considerar cambiar mis hábitos y empezar a salir más de mi casa en mi tiempo libre.

  

De todos modos, en las últimas semanas conseguí salir un poco alrededor de Gijón por algunos pueblos o ciudades cerca de aquí. Como Avilés, por ejemplo. He oído que no estaba mal y quería aprovechar el sol y visitarlo, pero no tuve suerte. Muy mala suerte, podría decir. Aparentemente Avilés tiene muchas fábricas alrededor y, dependiendo del viento, puedes o no asfixiarte. Como iba diciendo, yo no tuve suerte. Voy a decir que después de 1 hora y media, después de un gran esfuerzo, tuve que volver, derrotada, a Gijón. Sólo para tener una idea: hace 1 año estuve en Azerbaiyán, un país con una economía que gira en torno al petróleo y donde el olor te golpea como una bofetada en la cara desde el momento en el que sales del aeropuerto, pero aun así ... no fue tan malo como en Avilés.

   

  

 Pero lo que me sorprendió más no fue el olor o mi desesperación de buscar un poco de aire fresco, sino la gente. Todo el mundo estaba actuando normalmente y tomando una copa o incluso comiendo fuera en una terraza como si no hubiera ningún problema, ningún mal olor sofocante, nada. Esta situación, de hecho, me asustó. Si la gente puede acostumbrarse a un olor tan horrible que me dio náuseas en 5 minutos, me pregunto si también Gijón o todas las ciudades tienen un olor al que todos nosotros nos acostumbramos y vivimos, a fin de cuentas, con un nivel inimaginable de contaminación. Me pregunto cómo de contaminados está realmente la comida, el agua y el aire que nos rodea... ¡Dios, no quiero volverme paranoica! 

  

De todos modos, en mi breve visita a Avilés me he dado cuenta de que la ciudad no era tan mala. Los encantadores edificios  y calles del centro viejo son típicos de la región de Asturias y me recuerdan Oviedo. Quizás la próxima vez voy a tener más suerte y visitar la ciudad en un día con un viento diferente.

No hay mucho más que decir acerca de mi semana. Con la esperanza de tener un buen tiempo, os deseo una gran semana por delante. Besos. 

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